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lunes, 7 de octubre de 2013

UNA GOTA DE AGUA

Erase una vez en lo profundo de la selva virgen, en la parte más alta de un gigantesco árbol, vivía  una diminuta gota de agua que resplandecía por la luz de la luna, resbala lentamente entre las hojas verdes, como si cada hoja fuera una etapa diferente de su existencia, pasa el tiempo y la gota sabe que llegara su fin no hay mas hojas solo un  abismo negro a donde caerá, se aferra a la luz lunar,  se resigna a la muerte,  cae al vació  siente la frescura del viento que le acaricia y  purifica su ser, cae a un pequeño riachuelo y se hace consiente que no es el fin, ahora es mayor, recorre la montaña observando a los anímales que necesitan de él, cada vez es más grande y más grande,  por donde pasa el rió  la naturaleza se llena de vida, recorre  grandes distancias,  cuando de repente,  es uno en todo, unido a la totalidad del mundo, se ha vuelto mar, recibe la luz solar que le reconforta y lo alimenta y por las noches la luna lo acaricia, como en un  principio. Y el ciclo eterno de vida continua hasta que erase una vez una  gota de agua llego a la luna y en medio de la gran soledad y silencio fecundo una diminuta flor de color purpura que existe y perdura, retoña y germina, crece y  disemina en un extenso universo.

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