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miércoles, 17 de mayo de 2017

Mi paz es tu paz

Me dijo al oído, muy despacio,  el Ser
Oculto dentro del grandioso bosque nuboso,
Muy escondido en el mar del olvido.

La linterna de la mágica luz
Que descubre el agüero del cielo azul
Me rebelo  su grata presencia.

Hoy tengo ganas de estar
De ser y amar en el mar del recuerdo
Y que me dieron, un beso, una sonrisa.

Acércate Ser, tu paz es mi paz,
Al fin te encontré, no gracias a mí,
Gracias a ti, te descubriste a sí mismo
Ahí estas observando
Desde siempre, mar,  bosque y cielo.

Que es suficiente, nada,
He renunciado, me han vencido
Luche como loco, sin motivo alguno,
Inútilmente, contra el tiempo
Que no pasa en vano
El mundo ha triunfado.

Camino despacio, sin objetivo
Porque tu paz es mi paz
Gracias al ser, mi tristeza es alegría
Mi soledad, es el canto de él.

Que oficio tengo, más que alimentar
Lo encontrado, estuvo perdido,
Que quiero de la vida
Un helado de ron y pasas
Y un abraso  que dure la vida,
Permanecer en la grama, tendido
Para ser absorbido por  la madre, tierra
Y volver al padre, sol.

Eso quiero de la vida
Ilusión y deseo es,
Por eso me han vencido
Porque tu ausencia me quebranto
Pero estas ahí en la quietud
En el nuevo amanecer,
Mi paz, es tu paz.


martes, 22 de noviembre de 2016

Café Fantasma

En algunas tardes grises, de viento frio, en el mes de noviembre te recuerdo y porque no reconocerlo, me siento triste y solo,  ¡no se! esta terca obstinación de la mente de recordar a un viejo fantasma, que durante todo este tiempo se tuvo que haber diluido como el  aromático humo de café en el antepenúltimo mes del  año que se va.  
Ya no estas, bebí mil tazas de café, para que regresaras a mi lado, pero tu presencia si se diluyo  como  humo de  café fantasma, bebí la última taza del extraño café, sentado en la banca de la esperanza del parque de nunca jamás, al frente del jardín de mis sueños y no regresaste a mi lado  y en las noches de insomnio por la cafeína consumida de mil tazas de café aromático, al fin comprendo que no soy tu prospecto, nunca lo fui, ¡pero que tonto!  Tantos noviembres para aceptar la realidad, que no estas, te fuiste para siempre,  nunca más aparecerás, ¡estas muerta! Y yo estoy solo como siempre.
Eres el café fantasma que por  las noches de luna clara merodea los jardines oscuros de la mente de un extraño vagabundo  que recuerda con  nostalgia, lo imposible, en un noviembre frio, sin regreso, reconozco que no soy lo que esperabas, pero en mi mente frágil cree pensar que me extrañas y lloras, oculta en la oscuridad de las noches frías de los noviembres que no terminan al lado de tu adinerado marido.

En los vientos fríos de noviembre espero que regreses, camino por el parque del nunca jamás, alucinando que te encuentro, y cuando te tengo enfrente, me preguntaras, ¡qué tal estas!, ¡como de costumbre!, y yo responderé, ¡bien gracias!,  ¡como de costumbre!, pero no té reconoceré, que este triste corazón, extraña tu aliento y tu sonrisa, tal vez, es mi cobardía no reconocer ante tus brillantes ojos cafés, que los vientos fríos de las tardes grises de noviembre me recuerdan a ti, te busco en las penumbra, en las sombras de los transeúntes y no estas, en el parque del nunca jamás.   

Autor: Martin Cabañas

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El amor de Dios

Deja que fluya, como el manantial de agua cristalina que nace en la fuente del amanecer de cada nuevo dia, de cada nueva vida, deja que fluya ese amor que tienes dentro de tu corazón, el vencerá al miedo que se disfrasa de odio y violencia, deja que fluya, no lo reprimas,  piedra sobre piedra a paso lento iras construyendo la pirámide de la existencia y tocaras el cielo para tomar la estrella que te pertenece, porque el amanecer llegara pronto, rompiendo la oscuridad de la ignorancia, deja que el hombre se destruya, si ese es su parecer, deja que el hombre mate lo bueno y lo verde de este mundo, pero tu permanece en el silencio del amor de Dios.