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jueves, 6 de noviembre de 2014

Labios rojos

Lentamente, tomo  la copa de vino que humedeció  esos bellos  labios rojos como la guinda de rojo vivo que se encuentra al borde de la copa, lentamente,  bajo  la copa, me pareció una eternidad, porque sabía lo que me diría, sabía que el tiempo había terminado, que el tic tac del reloj se detenía en una fracción de la eternidad dentro del bar, aquel viejo bar de luces tenues y ambiente nublado por el humo del cigarrillo, al fondo una suave  música y los ebrios de mirada perdida,  supe en ese momento  que la vida es solo una fracción de tiempo, me observo por un instante con sus ojos cafés claros, pintados de azul cielo, una lagrima de fantasía adorno su mejía,  me dijo  con vos suave como lo había repasado en su  espejo de media luna , “ADIÓS, TODO FUE HERMOSO PERO TERMINO”, lentamente se levanto de la silla y dejo ver su  silueta perfecta, girando sobre esos altos  tacones  de  zapatos de charol negro, camino  a la salida sin voltear a ver, y se  perdió  para siempre en la multitud de la gente, solo quedo en la vieja mesa del bar,  la copa, la guinda y  la mancha de pintura roja de sus  labios que una vez bese y en mi una   tristeza que duro el tiempo de un  cigarrillo,  de repente mi vista se levanto y en la entrada de ese viejo bar, entro una bella mujer que en mi existencia pudiera ver y como poseído por el mas fuerte hechizo, lentamente  me levante con dirección a donde se encontraba ese ser que me atraía con su radiante mirar, de delgados labios rojos que me recordaban algo del pasado que no recordaba con exactitud.